La independencia financiera es un tema que ha sido abordado ya por muchos y de muchas maneras. Quizá ya habrá buscado por internet y ha encontrado vídeos, artículos, libros, blogs, etc. y por más que lo ha intentado, aún no logra su objetivo. Debemos organizar nuestras finanzas y saber administrar las tarjetas de crédito.

En primer lugar, tengo que decir que no existen métodos “mágicos” para lograrlo. Como todo en la vida, se requiere de constancia, trabajo y paciencia. Antes de desarrollar el tema de cómo lograr la independencia financiera, hablemos un poco sobre lo que no es ser independiente financieramente hablando.

Un negocio propio.

Muchos piensan en ponerse su propio negocio, renunciar a sus trabajos e invertir en un negocio que les sea rentable. Si eres de los que piensan así, permíteme decirte, que esto no te hace financieramente libre. Un negocio propio demanda de tu esfuerzo, si no trabajas, no hay ingresos. Lo que parece ser un mal cambio. Si permanecías empleado, tenías los beneficios sociales: seguro social, vacaciones, días feriados, aguinaldo. Si tienes tu propio negocio, eres tu propio jefe, pero ya no tienen vacaciones, o al menos, no te las pagan. Si tomas un día festivo, ese día pierdes dinero. Si te enfermas y no puedes trabajar, no hay ingresos. Al final del año no tienes aguinaldo.

El autoempleado.

Desde el punto de vista financiero, parece que al ponerte tu propio negocio las cosas no mejoraron, sino que desmejoraron. Dice un refrán tico, “al ojo del buen amo, engorda el ganado” esto quiere decir que el dueño del negocio, tiene que estar velando por el mismo, de lo contrario, su negocio va a caer. Si tu negocio demanda tu presencia, entonces eres autoempleado y tu negocio no te va a dar la independencia financiera.

Qué es la independencia financiera?

La independencia financiera se alcanza, cuando puedo cubrir todas mis necesidades sin la necesidad de realizar una actividad económica que me genere los ingresos. En otras palabras, tengo ingresos pasivos o residuales.

Qué es un ingreso pasivo o residual?

Un ingreso pasivo o residual, como también se le conoce, es aquel ingreso que se genera sin que yo haga nada para obtenerlo. Un ejemplo rápido, es el caso de los intereses sobre las inversiones. Usted no hace nada para generar estos intereses, su dinero lo genera por si solo. Usted puede estar durmiendo y los intereses se están generando. Puede estar de vacaciones y su dinero sigue generando intereses.

Haga que su dinero trabaje por usted.

El empresario y autor del libro “Padre Rico Padre Pobre” Robert Kiyosaki, menciona en su libro, que pongamos a trabajar nuestro dinero, en lugar de ser nosotros los que trabajemos. Obviamente, para poner a trabajar nuestro dinero, primero hay que ganarlo.

Al inicio de este artículo, mencioné que no hay fórmulas mágicas, que se requiere de 
constancia, trabajo y paciencia. Para lograr la independencia financiera, debemos ser ahorrativos. Antes de continuar y para aclarar un poco lo del autoempleo y el negocio propio, Robert Kiyosaki también menciona en su libro, lo que él ha denominado el “Cuadrante del flujo del dinero“. El cual explicaré a continuación

El cuadrante del empleado.

Kiyosaki ubica en el primer cuadrante, al empleado, quien intercambia su tiempo y esfuerzo a cambio de un salario. Si bien es cierto, el trabajo le da al empleado beneficios sociales (seguro, vacaciones, aguinaldo), también es cierto que no le da estabilidad, pues es inseguro. Además, no es un activo que se pueda vender o heredar.

El auto-empleado.

En el segundo cuadrante del flujo del dinero, Kiyosaki ubica al auto-empleado. Como dije anteriormente, el auto-empleado pierde las garantías del empleado y su negocio demanda de todo su tiempo, no hay vacaciones pagadas y si cierra por un tiempo el negocio, sus ingresos caen.

El empresario dueño de negocio.

En el tercer cuadrante Kiyosaki ubica al empresario dueño de su negocio. Ha diferencia del auto-empleado, el empresario es aquel que invierte un capital en levantar un negocio rentable. Su tiempo es más flexible, porque contrata personal que atienda el negocio. Sin embargo, como también lo dije antes, “al ojo del buen amo, engorda el ganado”, el empresario no se puede descuidar, porque como dice otro refrán, “cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta”.

El inversionista.

En el último cuadrante Kiyosaki ubica al inversionista. Esta es la única actividad que nos puede dar la libertad o independencia financiera. El dinero que se invierte genera intereses sin que tengamos que hacer nada. Produce ingresos residuales que son los que nos dan la libertad financiera buscada.

Tres pasos para alcanzar la independencia financiera.

Los pasos requeridos para alcanzar la libertad financiera, demandan varios pasos a seguir de manera constante. A continuación los voy a enumerar:

Primer paso.

En primer lugar dejar lo que Kiyosaki llama la “Carrera de las ratas“, esto es un círculo vicioso, en el cual caemos. Trabajamos para obtener dinero, con ese dinero pagamos nuestras deudas y necesidades, gastamos nuestro dinero y volvemos a trabajar para continuar con el ciclo. Esto nunca nos dará la independencia financiera. Nunca trabajando de esta manera nos haremos ricos. Podemos llegar a tener un estatus social alto, pero nunca seremos verdaderamente independientes financieramente hablando. Si por cualquier razón perdemos el trabajo, nuestro estatus también se cae.

Segundo paso.

El segundo paso es cambiar nuestro paradigma. Somos programados inconscientemente por nuestros padres. Ellos nos dicen que debemos estudiar para obtener un título, que ese título nos ayudará a obtener un buen trabajo, con ese trabajo podremos comprar casa, carro y tener un estatus de vida. Este paradigma es de pobreza y no de riqueza. Los ricos no enseñan a sus hijos a estudiar para tener un buen trabajo, les enseñan a estudiar para ser empresarios primero e inversionistas después.

Tercer paso.

El tercer paso es fomentar el ahorro. Para esto Kiyosaki menciona las tres alcancías. Estas alcancías se refieren al ahorro para alcanzar tres objetivos: el ahorro, la inversión y la solidaridad. Diariamente se debe depositar una suma de dinero igual en cada alcancía.

La alcancía del ahorro.

Si pretendemos ahorrar para amasar una fortuna, difícilmente lo vamos a lograr. Pero si nos proponemos a realizar un ahorro pequeño todos los días, al final del año tendremos una suma de dinero que podremos invertir en un título bancario. La idea es ahorrar una suma de dinero diaria. Por ejemplo, si usted separa de sus gastos diarios, la suma de ¢1.000, al final del año contará con ¢365.000; en lugar de comprar comida chatarra, se ahorra ese dinero, o en lugar de viajar en taxi, toma el autobús, el dinero que se ahorra lo deposita diariamente en la alcancía. Si es constante, lo hará un hábito y luego podrá incrementar el monto.

La alcancía de la inversión.

Al igual que en la alcancía del ahorro, en la alcancía de la inversión se debe depositar diariamente una suma de dinero igual a la que se depositó en el ahorro, así, al final del año contará con los ahorros, más lo que tiene para inversión. Las formas de invertir el dinero son: certificados de depósito, inversiones en negocios que nos den dividendos o inversiones inmobiliarias. Lógicamente, al principio nuestro capital no será muy alto, por lo que iniciamos con los títulos bancarios o certificados de depósito a plazo. Recuerde que este dinero es para alcanzar su independencia financiera, por lo tanto, para evitar la tentación de usarlo en otra cosa, invierta a largo plazo.

La alcancía de la solidaridad.

Finalmente, tenemos la alcancía de la solidaridad. De acuerdo con Kiyosaki, Bill Gates y otros, para alcanzar el éxito en la vida hay que ayudar a los demás. La Biblia también enseña que hay que sembrar para recoger. Por lo tanto, nuestra tercer alcancía debe ser para ayudar al desvalido o instituciones benéficas entre otras.

Nunca es tarde para comenzar.

Entre más joven se inicie con estos pasos para alcanzar la independencia financiera, más temprano la obtendremos. Sin embargo, como dice el refrán: “Nunca es tarde, cuando la dicha es buena” el ahorro siempre es bueno y sano para las finanzas. Espero que pueda poner en práctica estos pasos y que pueda alcanzar su independencia financiera cuanto antes.

Por favor si tiene dudas o consultas, déjeme su comentario o escríbame a mi correo, será un gusto ayudarle.

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Categorías: Finanzas

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